domingo, 26 de marzo de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 2/6

     A pocos kilómetros de Buñol por la carretera de Alborache, veremos la indicación de la Cueva y Charca de la Turche. Dejando el coche en el pequeño parkin, nos echamos a andar en un corto paseo de apenas un kilómetro por un sendero bien arreglado y sin ningún desnivel, junto a un arroyo, hasta llegar a la charca, de aguas color turquesa, con su playa por un lado, y flanqueada por el otro por unos altos cortados rocosos sobre los que se despeña el agua en cascada, pero solo si ha habido lluvias muy recientes, ya que su caudal es muy estacional. En la parte baja de la roca, a ras de la charca, está la cueva, por la que sale el agua que se filtra por aquélla cuando el caudal es insuficiente para formar la cascada. El lugar es ideal para hacer una paradita y comer algo en sus merenderos.

     Tras un rato de coche, durante el cual nos vamos introduciendo de lleno en el Caroig, llegamos a nuestra siguiente parada: Dos Aguas. Se trata de un pequeño pueblo blanquito rodeado de altas y rocosas montañas peladas, característica común de la zona. A la entrada veremos, junto a la carretera, la Fuente Nueva, preciosa construcción de sillería y dos caños, con tres murales de azulejo representando motivos propios de la localidad.

     Desde aquí empezamos a subir a la parte alta por sus estrechas y empinadas calles de casas encaladas, hasta llegar a los restos del antiguo castillo, con buenas vistas del entorno. A las afueras hay distintos abrigos con pinturas rupestres a los que se puede llegar por sendas o caminos.

     Siguiendo la carretera llegamos al río Júcar, encajonado por aquí entre grandes montañas rocosas, con sus transparentes aguas color turquesa.

     Poco más adelante entramos en Millares, pueblo en el que la acentuada pendiente de sus calles ha sido aligerada con la construcción de rampas en zig-zag sujetas por contrafuertes de piedra, en una curiosa solución arquitectónica.

     A las afueras se encuentra el Castillet, restos de un castillo que sirven de mirador, por un lado sobre el profundo barranco por el que discurre el río Júcar, y por otro hacia la localidad y las muelas y frutales que la rodean.

     Junto al castillo discurre el Arroyo del Nacimiento, a cuya orilla podemos bajar por una senda, hasta llegar a un estrechísimo y profundo tajo natural excavado en la roca, de apenas un par de metros de ancho, que se puede cruzar por un bonito puente de madera. Por el fondo del tajo discurren las aguas del arroyo, que un poco más abajo forman una cascada que es difícil de ver por lo abrupto del terreno y la abundante vegetación.





SALUDOS

EL RURAL

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domingo, 19 de marzo de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 1/6

     El Macizo de Caroig es una zona de montaña del interior de la provincia de Valencia, compuesta de muelas y profundos barrancos, cuyas cimas más altas rondan los 1.000 metros de altitud, y atravesada por multitud de pequeños cursos de agua, siendo su principal arteria fluvial el río Júcar.

     Visitaremos bonitos pueblos y espacios naturales, cuevas, yacimientos, castillos... que harán de la ruta un recorrido donde veremos lugares muy diversos. Y ya de paso, aunque nos salgamos del Caroig, añadiremos alguna visita más por la colindante provincia de Albacete.

     Empezamos a 40 kmts. de la ciudad de Valencia por la autovía de Madrid, concretamente en Buñol, localidad conocida internacionalmente por su famosa "Tomatina", fiesta que se celebra a últimos de agosto en la que miles de personas se lían a tomatazos entre ellos en el centro del pueblo. Sobre el inicio de esta tradición hay una placa conmemorativa en la plaza.

     Pero dejando los tomatazos aparte, Buñol es un hermoso pueblo rodeado de montes con pinares. Podemos empezar la visita en el Parque de San Luis, donde se encuentra la ermita del patrón de la localidad y una fuente junto a un cortado rocoso bajo el cual mana abundante agua, formando un pequeño pero bonito estanque de aguas cristalinas.

     Entrando de lleno en el casco urbano llegaremos a la iglesia, tan grande como bella, con un magnífico conjunto de capillas y retablos. Junto a ella está la plaza, a partir de la cual empezamos a ganar altura por sus estrechas y empinadas calles, de bonitas casas blancas, hasta llegar al castillo, al que se accede por un puente que en su día debió ser levadizo sobre un foso defensivo que hoy ocupa una calle.

     Tras pasar bajo la torre que defiende la entrada llegamos al patio de armas, circundado por bellas casas rústicas de un blanco impoluto, alternadas con tramos de muralla almenada y otras torres defensivas, formando todo ello un conjunto de gran belleza.

     Para seguir recorriendo el castillo, la orografía del terreno hace necesario cruzar otro puente, y llegamos a la Torre del Homenaje, bajo la cual pasamos atravesando un pasadizo que nos conduce a otras plazuelas y antiguas dependencias del castillo convertidas hoy en distintas dotaciones municipales, hasta encontrar la salida, protegida también por otro sobrio torreón.

     Desde distintos puntos del castillo tenemos hermosas vistas del casco urbano y su entorno, destacando algo que no vimos desde abajo: el cimborrio de la iglesia, con una bella cubierta de teja-cerámica azulada.




SALUDOS

EL RURAL

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lunes, 16 de enero de 2017

Audrey



Es curioso lo de las marcas de los perros. Paseando por el parque, todo Cristo pregunta si Audrey es un "Grijandernauer", un "Chiripitifláutico de aguas indonesio" o un "Calasparrashire maddafacka on Avon". 
Audrey pertenece a la especie "perro", en latín "Canis familiaris". Es chiquitita, tiene la cabeza gorda y dos orejas que parece la mascota de Batman. Aunque tengo cristalino que los cánones de belleza se la bufan. 
La prueba de que éstos son mucho más inteligentes que esos pamplinas que se han puesto de apellido familiar "sapiens sapiens" es que le huele igual el culo a un yorkshire toy con treinta y dos generaciones de pedigrí que a un mestizo despeinado de mil leches. El racismo es cosa de imbéciles, sin lugar a dudas. Y yo me siento un poco más canis y un poco menos sapiens, lo que es un avance importante, cada vez que me pongo a retozar con mi chiquitina por el suelo del salón.

domingo, 25 de diciembre de 2016

LA RIOJA: COMARCA DE CAMEROS 4/4


   Vadillos es uno de esos pueblos cuya tranquilidad impresiona. Solo se oye el rumor de los arroyos de alrededor, escoltados por hermosas alamedas y por productivas huertas domésticas. Si además su arquitectura es tan bella, nos encontramos ante un lugar que enamora. Abundan las casas que son de piedra rojiza en su planta baja y encaladas en la primera. La iglesia está construida con el mismo tipo de piedra, y presenta un magnífico porche.

     Llegamos ahora a San Román de Cameros, donde encontramos una buena colección de casas del mismo estilo que las de Vadillos, con la diferencia de que éstas son de 3 ó 4 plantas, de piedra las dos primeras y encaladas las demás, con balconadas de madera en algunos casos, arquitectura que también se repite en Terroba.

     Soto en Cameros es un pueblo de blancas casas, con la planta baja casi siempre de piedra, que se elevan desde la orilla del río Leza por la ladera hasta el alto donde se encuentra la ermita de la Virgen del Cortijo. Cruzando un puente de piedra de grandes arcos, entramos en la plaza, compuesta por el ayuntamiento de ladrillo con un soportal de buenos sillares, el frontón y una imagen sobre una alta peana de Juan Esteban de Elías, benefactor del pueblo en el siglo XVIII, situada en el centro de la misma. Junto a la plaza hay un precioso paseo fluvial al lado del río y una piscina natural.

     Entrando de lleno en el casco urbano descubriremos, además de su arquitectura, bonitas plazuelas, pequeños puentes de piedra que cruzan un arroyo que lo atraviesa antes de desembocar en el Leza y, subiendo por sus empinadas calles, llegaremos a la ermita con su mirador sobre el valle.

     Hay que decir también que el río Leza, aguas abajo de Soto, forma un espectacular cañón de varios kilómetros de largo, con altísimos cortados rocosos, y cubierto de bosque de arbolado diverso. Desde el pueblo parten varias rutas de senderismo señalizadas que recorren este bellísimo espacio natural.

     Siguiendo la carretera dirección Logroño llegaremos a un lugar elevado donde se sitúa el Mirador del Cañón del río Leza, con grandísimas panorámicas sobre el mismo.

     Poco después llegamos a un pueblo de curioso nombre: Leza de Río Leza. Es una pequeña localidad situada a la salida del cañón, sobre la falda de las montañas que circundan el valle.

     Y para terminar nuestra ruta visitamos Clavijo, pueblo histórico donde la tradición sitúa el milagro de la aparición del Apóstol Santiago sobre su caballo, haciendo ganar a los cristianos la batalla contra los moros.

     Es un pequeño pueblo ubicado en el punto en que se juntan los valles de los ríos Leza e Iregua, donde el terreno se allana en busca del Ebro.

     Encima del casco urbano se levanta el castillo, el cual no está todo lo bien conservado que sería deseable, pero que bien merece la pena visitar. Quedan en pie algunos muros almenados y restos de la Torre del Homenaje y varias torres cilíndricas. Sobre una de éstas se alza una gran Cruz de Santiago metálica que recuerda el milagro. Destaca también un aljibe excavado sobre la misma roca en la que se asienta el castillo. Esta mole rocosa, por el lado contrario al pueblo, forma un altísimo cortado sobre un arroyo que le sirve de defensa natural.

     Y por supuesto, desde este alto, las espectaculares vistas del valle del Ebro, con la ciudad de Logroño abajo y las sierras alavesas al fondo.

     Buen lugar para acabar nuestro recorrido por la Comarca de Cameros, viendo estas increíbles panorámicas, mientras por mi mente pasan tantos recuerdos de todo lo visto...



Vadillos


Soto en Cameros


Soto en Cameros


Cañón del rió Leza



SALUDOS

EL RURAL


sábado, 24 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

A mí, que no creo en nada más que en la teoría de la evolución, y con reservas, que hay homo sapiens que no se merecen el apellido, la navidad me la rasca (salvo por el anuncio ese de “Intimissimi”, que me ha devuelto la ilusión por Mamá Noel, cierto es). 

Yo no tengo ahora mejores deseos para vosotros que los que tuve el once de abril o tendré el siete de febrero. Pero lo cierto es que es un buen momento para recordarle a los amigos que los quieres y los echas de menos. Todos o casi todos sois creyentes en estas fechas. Unos porque lo son siempre y otros porque se ablandan con Cortylandia y “Qué bello es vivir”. Da igual si se cree en Dios o en Frank Capra o en las luces de colores, porque lo cierto es que en “estas fechas tan señaladas”, que diría Franco en su alocución navideña, todo el mundo está más sensible y más receptivo a los mensajes de paz y de amor. 

En fin, que celebréis lo que celebréis, disfrutad. Los moderados, con moderación, y los desenfrenados, con desenfreno. Y a la contra, que los moderados necesitan un desenfreno de vez en cuando y los desenfrenados un instante de calma en mitad del descontrol. Bailad, cantad, bebed y comed, que eso lo dicen hasta en misa, y fornicad como si no hubiera un mañana, o sentaos a mirar como pasa la vida con un vaso en la mano y una sonrisa en la boca, según los gustos y las apetencias. 

En cualquier caso, un abrazo de este viejo cascarrabias. Sed felices con la excusa de las navidades y prolongad la celebración hasta las navidades próximas.

domingo, 18 de diciembre de 2016

LA RIOJA: COMARCA DE CAMEROS 3/4

     En Villanueva de Cameros desemboca en el río Iregua el arroyo de los Albercos, aquel que partía en dos Ortigosa y que luego formaba el ambalse de González Lacasa. Donde se juntan los dos cauces se ubica la ermita de la Virgen de los Nogales, bonito templo de ladrillo con una llamativa cúpula. Al otro lado se sitúa el grueso del casco urbano, que asciende por la ladera hasta llegar a la iglesia con su alta torre.

     Aldeanueva de Cameros, al igual que Gallinero, está situado unos pocos kilómetros apartado de la carretera general que une Logroño y Soria, lo que le confiere al pueblo una tranquilidad y un silencio impresionantes, además de la belleza de su arquitectura y del boscoso vallejo donde se encuentra, poblado de roble y pino, junto a un arroyo con abundante vegetación de ribera, atravesado por un pequeño y bonito puente de piedra que une las dos partes en que divide el casco urbano, el cual tiene unas casas preciosas, de piedra y entramado de madera, formando todo ello un conjunto de ensueño. Una sendita que sale del pueblo valle arriba, nos conduce en pocos minutos hasta la ermita de Santa Ana, bonito templo de sillería con unas preciosas vistas panorámicas de la localidad y los alrededores.

     Al llegar a Villoslada de Cameros lo primero que llama la atención es el gran puente de piedra de varios ojos con contrafuertes que cruza el río Iregua. Lo atravesamos para introducirnos en el casco urbano, que se eleva sobre la ladera, donde encontramos una mezcla de arquitectura popular con casas y palacetes de sillería con sus blasones. Desde lo alto, buenas vistas de los tres valles que aquí confluyen.

     Cerca se encuentra Lumbreras, situado en la cima de un alto cerro junto al río Piqueras, el cual forma unos cortados rocosos que rodean la ermita de la Torre, llamada así por estar construida sobre una antigua atalaya.

     Siguiendo la N-111 sentido Soria, bordeamos el embalse de Pajares, lugar paradisíaco, solo entorpecido por el ruido de la carretera, para llegar poco después a la Venta de Piqueras, conjunto de construcciones de piedra anexas formado por la ermita de Nuestra Señora de la Luz, el Museo de la Trashumancia y el hostal-restaurante, todo ello en un bello entorno de praderas y bosque donde confluyen varios arroyos, cruzados por rústicos puentes de madera, con merenderos y una cruz junto a la que se celebra la misa de campaña durante la multitudinaria romería que allí congrega a miles de personas en el mes de junio.

     Volviendo un poco sobre nuestros pasos cogeremos junto al pueblo de San Andrés la carretera que nos saca del valle del Iregua y nos introduce en el del río Leza, pasaremos por las localidades de Laguna y Cabezón (ambas "de Cameros", por supuesto) y paramos en Jalón de Cameros, que tiene un bonito parque junto al río, desde el que se eleva al casco urbano con sus casas de piedra y sus huertos.



Ermita de Santa Ana (Gallinero)




Villoslada



Venta de Piqueras



Alrededores de la Venta de Piqueras



SALUDOS

EL RURAL

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martes, 13 de diciembre de 2016

Noches


Viajar en silencio por una ciudad desierta. Deslizarte sigilosamente por las calzadas que hace apenas unas horas eran un infierno de acero y humo. La tenue luz de aquel farol, sin una Lily Marlene debajo, parece más tenue y menos luz. A la espera del estallido, la metrópoli se deja acariciar y ronronea con las notas bajas y roncas de los camiones de la basura cantando sus letanías. La ciudad junta a Dios y al Diablo, que decía Gurruchaga. Y no se escribe "Savoy" con neones, ni bailan Ginger y Fred en las terrazas. A lo lejos, como mucho, te arañan los oídos los acordes de un reguetón cansino y ya casi mesetario. El mar, es cierto, no se puede concebir. Mientras todos duermen, viajo por la ciudad dormida, la ciudad sin leyenda de ciudad sin nombre, sin garantía de ciudad perdida y sin vocación de ciudad pérfida. La ciudad donde vivo es un niño cargando un fusil...pero un niño, al fin y al cabo.

Y la luna llena, que hoy trae un velo de nieblas, ya ha hecho su primera sangre. Cerca del corazón de la urbe, su cuerpo desarticulado dibuja un absurdo sobre el asfalto. Gris sucio y rojo intenso. La ciudad paga el tributo. La luna llena se arropa. Y casi no se distinguen los luminosos de las aseguradoras entre visillos de vaho. Solo una cosa es segura. La tengo a mis pies.

 Y la noche no se para, y somos los cuervos que vuelan llevando las malas noticias. El tiempo se va cristalizar en los oídos de alguien y nosotros seremos testigos. Luna llena. Noche negra. Niebla sucia.

Y el llanto de una mujer lo rasga todo y le pregunta a un dios ausente por las causas. Se rompe hasta la oscuridad. Se rompe el alma. La ciudad donde vivo es un monstruo con siete cabezas.

Y en las fachadas hay sarpullidos de colores que anuncian que se venden pisos, desde los limpiaparabrisas de los coches aparcados unas orientales ofrecen placeres divinos por tan solo treinta euros y en cada portal una cesta rebosa de papeles irisados que te recuerdan que hay productos hasta con un treinta por ciento de descuento. Baja un frío cruel de lo alto y se acurruca en los huesos. La vida duele.

Y cuando todo termina vuelve la ciudad silenciosa, agazapada barruntando el caos trepidante que se le avecina. Viajar por la ciudad dormida. Con el espectro de que la niebla es la nada a punto de engullir Fantasía. Buscando en la agenda del móvil el teléfono de Attreyu, aun sabiendo que estará apagado o fuera de cobertura.

Buenas noches, buenos días. Malas noches, malos días. Malos tiempos para la lírica.
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