domingo, 3 de enero de 2016

SIERRA DE GATA Y LAS HURDES 1/4

     Regresamos a la hermosa Extremadura para recorrer en esta ocasión la Sierra de Gata y la comarca de Las Hurdes, situadas al norte de la provincia de Cáceres, haciendo frontera con el sur de Salamanca.

      La Sierra de Gata es una zona de montaña con cimas que rondan los 1.500 metros de altitud, y un alto índice de precipitación, lo que se traduce en la multitud de cursos de agua que la recorren formando gran cantidad de piscinas naturales distribuidas por todos sus pueblos y alrededores, circunstancia que atrae a gran cantidad de bañistas en época estival, además de la belleza de estas montañas y sus pueblos.

     La colindante comarca de Las Hurdes es un área de montaña con un elemento geográfico muy frecuente: las gargantas. Recorriendo la zona por sus sinuosas carreteras disfrutaremos de espectaculares barrancos, sobre cuyas laderas se descuelgan hermosos pueblos.
   
     Empezamos por la Sierra de Gata, que iremos recorriendo de oeste a este, para después enlazar con Las Hurdes. Partiendo de la localidad más grande de esta zona, Coria, de la que ya hablamos en los artículos de "La Raya Extremeña", subimos hacia el norte pasando por Moraleja hasta situarnos en nuestra primera parada: San Martín de Trevejo.

     Es éste un pueblo que destaca por su bella arquitectura popular: casas con buenos sillares en su planta baja, siendo las altas en voladizo para ganar espacio, forradas con entramado de madera y ladrillo en unos casos, y encaladas en otros. Las calles están empedradas y por algunas de ellas discurren regateras que recogen distintos cursos de agua que bajan de la montaña.
   
     Al pasear por el pueblo también veremos su bonita Plaza Mayor, con su fuente de piedra en medio, los soportales con arcos rebajados, la iglesia a un lado y el ayuntamiento al otro con su larga balconada de madera.

     Salimos de San Martín para dirigirnos hacia Trevejo, precioso pueblo de ganaderos ubicado en lo alto de la montaña, en un bellísimo entorno natural. El casco urbano es muy uniforme, con casas construidas con el mismo tipo de piedra y la misma teja anaranjada. Sus calles naturales, sin empedrar, cubiertas por la hierba, le dan todavía más encanto.
   
     Justo encima del pueblo hay un castillo en estado ruinoso, donde conviene subir (sin acercarnos demasiado a él, no se nos vaya a caer encima) para contemplar las magníficas panorámicas que hay desde este alto, y más si es en primavera, cuando todo está más verde. Bajo el mirador veremos una alargada ermita, cuya espadaña está separada del edificio, con el cercano pueblo de Villamiel al fondo.

     Seguimos nuestra ruta y llegamos a Hoyos. Tras dar un paseo por sus calles, a las afueras del pueblo veremos el desvío señalizado de la estrecha carretera que nos conduce en pocos kilómetros hasta unas amplias piscinas naturales, muy arregladas, con chiringuito en verano, en un arroyo con un bello entorno de ribera.

     Cerca de Hoyos se encuentra Acebo, que también merece una vuelta por su casco urbano, dividido en dos por un caudaloso arroyo. Saliendo del pueblo hacia Gata, veremos sus espléndidas piscinas naturales, una situada bajo un bonito puente de piedra con arco de medio punto, y la otra, en el lado opuesto de la carretera, con una curiosa compuerta para retener el agua en verano, y buenos accesos con escaleras también de piedra.
   
     Nos dirigimos ahora hacia el pueblo que da nombre a esta sierra: Gata. Tiene su casco urbano un aspecto más señorial que los demás por esta zona, ya que es la piedra de buena sillería en todas las plantas la que abunda en sus viviendas, al menos por el centro. Junto a la plaza llama la atención una curiosa fuente de piedra en esquina adornada con un gran blasón. Palacetes y casas blasonadas completan un conjunto arquitectónico de gran valor.

     En la parte alta del pueblo tiene su inicio una ruta de senderismo consistente en ascender hasta la Torre de la Almenara, antigua atalaya de vigilancia situada en la cima de una alta montaña a las afueras del pueblo, desde la que hay extraordinarias vistas. La ruta tiene unos 8 kmts. ida y vuelta por la misma senda, está bien señalizada, es un recorrido muy bonito y no tiene especial dificultad.
   
     Seguimos ahora hacia Torre de Don Miguel, pueblo rodeado de frutales y almendros, en el que veremos su monumental iglesia con torre almenada, a la que va adosado un habitáculo de piedra y ladrillo que alberga el reloj. En los alrededores de la plaza hay un buen número de pasadizos bajo las casas, recurso arquitectónico habitual en los pueblos ubicados en pendiente.

SALUDOS

EL RURAL
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Piscina natural de Hoyos


Calle del pueblo de Gata



1 comentario:

  1. maravilloso todo muy bien relatado y documentado.- en septiembre iremos a verlos.- gracias

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