lunes, 20 de noviembre de 2017

Gusto

He perdido el sentido del gusto. Aunque gustarme, me gusto lo imprescindible, que sarna con gusto no pica. Pero ya no encuentro sabor, sapore di sale, sapore di mare. Ya casi nada tiene un gusto refinado, y pocas cosas tienen siquiera un gusto dulce o amargo, un gusto agrio, salado, ácido, ni acaso metálico y nada tiene ya, son cosas de la edad, un gusto picante. Sería incluso incapaz de paladear ese regusto final a almendras amargas que tiene el veneno en copa de vino. Aunque hasta ese lo arruinaría algún sommelier vocacional aburriéndome con los aromas retronasales y el bouquet de fondo a madera de roble y tabaco.

Gusto, sin embargo, de pasear con Audrey y gusto de tomar una cerveza en una terraza, con un viejo amigo, tan a gusto. Son gustos burgueses, gustos conservadores y conversadores.  Reconozco que ahí, el gusto es mío. Pero son gustos sencillos, gustos que nunca pisaron Sibaris ni en calidad de turistas accidentales. Aunque me queda vivo ese gusto sibarita por el silencio, y, como aquellos grecoitalianos, prohibiría los ruidos molestos en las zonas habitadas. Ese es gusto compartido.
Y, aunque dice el refrán que a gusto de cocineros comen los frailes, el menú del día suele resultar disgusto. Aunque siempre nos quedará Paris, y decía ese parisino insigne, Don Charles Baudelaire, de “lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar”, así que igual hay que alejarse del camino del buen gusto y echarse al monte del malo, que tal vez siendo malo sea mucho mejor, como Mae West.

Esos sabios contemporáneos que son los portugueses, reserva espiritual de Occidente y del resto del mundo, definen lo placentero cono “gostoso”, de gustar, y hay quien afirma que todo lo que gusta es pecado o engorda. Pero sospecho que, como siempre, tenía razón mi madre cuando me decía que era un insípido, porque ni de niño las cosquillas me han dado gustirrinín y las caricias me ponen nervioso.

Descartado lo de que en la variedad está el gusto, que los sabores, como los colores, son cuatro y lo demás son combinaciones, me aferro a una última ilusión. Cierto es que mi cansado paladar distingue con absoluta claridad una Mahou de una Cruz Campo.


Aún queda una esperanza. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Tránsitos

Su belleza angulosa hacía aún más creíble la ficción. Una sinfonía de ingenios y risas. Tan ensayada y tantas veces interpretada que tenía profundidad propia, y se llenaba de matices, hasta el punto de hacer coincidir milimétricamente las palabras que salían de su boca con las palabras que componían sus miradas, sus posturas y sus gestos.
Solo una paciencia de Job podía desmontar la trama. Y él tenía la ventaja de saber que el tiempo corría muy rápido en su contra. Así que, remozando el adagio, la desvistió despacio, que tenía prisa.
Detrás de la máscara había un rostro torturado, y recorrió sus cicatrices como se recorren las veredas de un bosque, enlazando unas con otras hasta regresar casi siempre al mismo punto. Había sendas de dolor por lo perdido, como tajos de cuchillo. Había anchas pistas del dolor de la incertidumbre por lo querido, profundas, casi simas. Había barrancos de hastío y trochas empinadas, angostas y retorcidas, casi infranqueables por la maleza de rutinas y cansancios. Y una larga calzada de inteligencia que desembocaba en una garganta abismal de dudas, entre cimas de tradición y conocimiento.

El único atajo practicable discurría por sus labios. Así que la besó.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Y al final...

El Diluvio Universal, la caída del Imperio, el efecto 2000, dos Guerras Mundiales, el crepúsculo de los Dioses, la insoportable levedad del ser, las pasiones turcas, los días como esos, los sueños eternos y las pesadillas a media noche, los para siempres y los nunca jamases, el hombre en la Luna, la furia de los Titanes, los desayunos en Tiffany's y las Últimas Cenas, los paraísos perdidos, los lunes al sol y los martes a la sombra de la Esfinge, los Siglos de Oro y los de las luces, la Catedral de Santiago, los Duques de York y su jamón, el incendio de Roma, los Cuatro Jinetes y el Bombero Torero, la dictadura del proletariado, El Corte Inglés, los Tiranos Banderas y los tiranosurios, las Termópilas y las termitas, los Colegios Mayores y las aguas menores, Franco inaugurando un pantano, el gol de Zarra, la carga de la Brigada Ligera y el infierno sobre ruedas, Numancia, Sagunto y Cádiz, Dalí pintando a Gala, Don Quijote y Sancho Panza, la vida de Brian y la muerte de un viajante, Hooper y Hoover, el Kamasutra ilustrado y Dolores Vargas, la terremoto...

Todo para que al final te quede lo que queda del día...

martes, 29 de agosto de 2017

Insignificante

El hombrecillo es insignificante. E indefinido. Edad indefinida. Clase social indefinida. Hasta sus gustos culinarios son indefinidos. En un restaurante de comida rápida ha pedido el menú del día casi sin consultar la oferta.
Sentado en la mesa de la esquina, está atento a todo lo que le rodea. Mejor, a todos los que le rodean.
Recorre con sus pequeños ojillos a los parroquianos en un barrido constante de rostros y voces.
La abogada de la mesa contigua trata de impresionar al hombre con quien come. Ella no es muy agraciada y pasa de cuarenta y cinco. Él es más joven, y tiene una apariencia distinguida. Ella habla seleccionando las palabras, haciendo pausas, utiliza expresiones rebuscadas, intercala vocablos técnicos. Trata de parecer más culta de lo que es y mejor profesional. Él parece encontrar satisfactorio el hecho de que la mujer esté seducida y esforzándose por agradar. Le delata un rictus en la comisura de los labios, entre divertido y despreciativo.
Los tres hombres que conversan al lado son también cuarentones. No les acompaña ni la ropa ni la actitud. Quieren ser jóvenes, pero la barriga les pone en su sitio. Levantan la voz para llamar la atención, y se ríen a carcajadas por cualquier cosa. Se pavonean de una forma ridícula cada vez que pasa la camarera, para la que, a juzgar por su rostro, no suponen más que una incomodidad incluida en el salario.
El matrimonio de ancianos que se sienta junto a la puerta parece el retrato del orgullo. Impecablemente vestidos, enjoyados, la espalda recta, erguidos como si adelantasen el rigor mortis. Hay frialdad cuando cruzan miradas o comentarios. Se odian pero no conocen otra alternativa que la incómoda compañía del otro.
La intelectual del portátil tiene el cuerpo desvencijado sobre la silla. Pretende parecer ajena al entorno, abstraída en lo que quiera que mire en la pantalla de su ordenador.  Y sin embargo, se le escapan los ojos hacia la mesa de la esquina, al hombre que come con la abogada. En su pose de abandono hay mucho de sueños incumplidos.
El hombrecillo insignificante se levanta, deja la servilleta de papel sobre la bandeja y sale por el pasillo. Se le escapa una sonrisa de superioridad.
La mía es más amplia. Porque soy más insignificante que él, hasta el punto de que no ha reparado en mi, y me río de todas las vidas de las que él se ha reído. Y de la suya también.

domingo, 16 de julio de 2017

SALAMANCA: LAS BATUECAS 4/4

     Seguimos la ruta para llegar a La Alberca, el pueblo más conocido y turístico de esta sierra, y sin serlo mucho, el más grande y poblado. Si ya nos hemos maravillado con la belleza de Mogarraz y los demás conjuntos urbanos de la zona, con La Alberca se nos acaban los adjetivos y las expresiones de admiración. Todo el pueblo, repito, todo, sin excluir una sola calle, es digno de visitarse, por lo que se hace difícil destacar algo.

     La Plaza Mayor es un precioso reflejo del resto del pueblo, llena de viviendas típicas, pero además con soportales, y un bonito crucero en el centro, en cuyo pie hay una fuente con dos buenos caños. La plaza adquiere más realce y colorido todavía en algunas épocas del año cuando los balcones están llenos de tiestos con flores.

   Junto a una de las puertas de la iglesia hay un monumento dedicado al cerdo de San Antón, costumbre que aun se mantiene en La Alberca, consistente en soltar por el mes de junio un cochino por el pueblo, que será alimentado y cebado por los vecinos de las casas a las que se acerca, y allá por enero será sacrificado para la matanza.

     Las calles tienen un empedrado poco o nada trabajado entre el que crece la hierba, que hace algo incómodo el andar, pero que combina perfectamente con la arquitectura de las casas. Encontramos también algunas plazuelas en las que hay cruceros y fuentes con buenos chorros, cuyo sonido nos hará relajarnos más todavía mientras recorremos el pueblo.

     El Arroyo de la Alberca circunda en parte el casco urbano por una zona algo agreste en la que el agua forma pequeñas cascadas y sifones, y donde la roca permanece incluso dentro de las propias calles, sirviendo de cimiento de algunas viviendas.

     Otras costumbre de La Alberca que todavía permanece hoy en día es la de la Moza de Ánimas, que cada día al anochecer recorre las calles haciendo sonar una esquila pidiendo rezos por las almas del Purgatorio.

     Saliendo del pueblo por la carretera que va hacia Las Mestas y la comarca de Las Hurdes, pasaremos por el puerto del Portillo, y ya en la bajada llegamos al convento de San José-Las Batuecas, en un bellísimo entorno natural por donde podemos hacer rutas de senderismo entre bosques y arroyos.

   Tras pasar de nuevo por La Alberca, a poco más de un kilómetro cogiendo la carretera de Ciudad Rodrigo, veremos la Abadía de los Templarios, antiguo convento rehabilitado como hotel-spa, cuyo edificio, de grandes dimensiones, es una mezcla de castillo, palacio y convento, con buenos torreones y muros almenados, otras torres cerradas por techumbre de teja, Torre del Homenaje con escaraguaitas y plantas altas con entramado de madera. Una combinación tan preciosa como poco vista. Al lado, y dentro del mismo recinto, hay un poblado de casas de arquitectura típica de la zona que se alquilan.

     Por último, ahora lo que toca es subir al Santuario de la Virgen de la Peña de Francia, que con sus 1.723 metros de altitud es la mayor cumbre de esta sierra, a la que podemos subir por una estrecha y sinuosa carretera. Una vez arriba, veremos las distintas instalaciones, como un alto repetidor de telefonía, una hospedería y el convento con la iglesia donde se encuentra la imagen de la Virgen, de gran devoción en la comarca, y cuya cueva donde fue encontrada podemos visitar.

     Junto a los cortados rocosos veremos distintos miradores enfocados hacia todos los lados, alguno con un curioso método de indicarnos lo que estamos viendo. Incluso uno de los miradores es una capilla descubierta dedicada a Santiago Apóstol. Si el día está claro, las vistas son indescriptibles, alcanzado a ver todas las sierras de alrededor, y el inmenso embalse Gabriel y Galán en las cercanas tierras extremeñas.

     Buena manera de terminar nuestra ruta por Las Batuecas, aquí arriba, con estas maravillosas panorámicas.

     Un saludo.

EL RURAL


Plazuela de La Alberca



Abadía de los Templarios (La Alberca)





domingo, 9 de julio de 2017

SALAMANCA: LAS BATUECAS 3/4

     Llegamos ahora a San Martín del Castañar, donde el entramado de madera se va haciendo más patente, y junto al empedrado de las calles envuelven al pueblo de un aire totalmente medieval.

     En la plaza destacan el ayuntamiento, cuyo acceso está dentro de una enorme lonja, y una fuente de dos caños que vierten sobre un gran pilón. La iglesia presenta una altísima espadaña- campanario, y su puerta está protegida por un sobrio porche con varios arcos de medio punto en el frontal y en los laterales.

     Subiendo a la parte alta del pueblo veremos la plaza de toros, tan antigua, vetusta y rústica como encantadora. De forma irregular, tiene curiosos burladeros y parte del graderío es de madera.

     Al lado se encuentra el castillo, donde hay un Centro de Interpretación de la Sierra de Francia. Parte del adarve se puede recorrer, y está arreglado a modo de mirador con carteles explicativos. La Torre del Homenaje conserva solo 2 de sus 4 caras, pero tiene una escalera que nos permite subir a la azotea. Hay que decir también que parte del recinto del castillo lo ocupa el cementerio del pueblo.

   Mogarraz es una localidad de una belleza increíble, donde el entramado de madera se aferra con fuerza por todas las calles, plazas, plazuelas y rincones. Es difícil destacar algo, porque todo el casco urbano sin excepción merece ser visto, pero algo poco común es que cada casa tiene en su fachada colgados cuadros de antiguos moradores de las mismas. La ermita del Humilladero está rodeada de hermosas viviendas, frente a su fachada hay un bonito crucero y de su pared trasera brota una fuente cuyo caño vierte sobre un rústico pilón circular.

     Algo muy frecuente en Mogarraz es que la entrada a la vivienda sea por la primera planta, por lo que se hace necesaria una escalera de acceso, quedando la planta baja para cuadra o almacén.

     En la Plaza Mayor, preciosa, se sitúa el ayuntamiento, con dos plantas de piedra grande y una tercera de piedra pequeña con entramado. El edificio está anexionado a la iglesia, la cual tiene un buen porche y torre exenta.

     Paseando por el pueblo iremos descubriendo cantidad de fuentes, todas con buenos chorros, y bellos rincones, algunos de ellos adornados por tiestos con plantas y flores.

     En definitiva, un pueblo para perderse por sus calles, sin prisa, disfrutando de su tranquilidad, del sonido de agua brotando de alguna fuente, de su arquitectura, del canto de los pájaros, de sus aromas serranos... Y hablando de sierra, no olvidemos el entorno, siempre visible desde algún mirador oculto entre sus rincones.


SALUDOS

EL RURAL

... / ...


Castillo de San Martín del Castañar



Rincón de Mogarraz



domingo, 2 de julio de 2017

SALAMANCA: LAS BATUECAS 2/4

    Y ahora sí que cogemos la carretera de Béjar a Ciudad Rodrigo, y una vez que crucemos el río Francia nos adentramos en Las Batuecas, para poco después hacer la primera parada dentro del Parque Natural en Miranda del Castañar.

     A su entrada, en la bonita plaza que sirve de coso taurino en fiestas, nos encontramos con el castillo, con sus muros y torreones cilíndricos que protegen su altísima Torre del Homenaje, coronada por un magnífico matacán con abundantes ménsulas de triple modillón.

     Entre el castillo y el ayuntamiento se haya un arco que nos introduce de lleno en el pueblo, cuya distribución es parecida a la raspa de una sardina, con una calle principal de la que van saliendo callecitas pequeñas a derecha e izquierda, que normalmente tienen como tope la muralla que lo rodea, a la que están adosadas muchas viviendas.

     El material predominante en las construcciones es la piedra, con algo de madera en las plantas superiores, las cuales sobresalen de la línea de la baja para ganar espacio y formar cobijo en las entradas.

     En la plaza, de forma poligonal, se encuentra la la preciosa iglesia de piedra vista con su gran porche sostenido por columnas de piedra. Enfrente, una gran torre-campanario exenta.

     Llegados a este punto, y antes de continuar, es el momento de describir el tipo de arquitectura popular típica de esta zona, que es la que nos vamos a encontrar de forma predominante en los siguientes pueblos. Hablamos de viviendas de piedra grande en su planta baja, más o menos trabajada, y piedra pequeña en las superiores, sujeta por abundante entramado de madera en vertical, horizontal o diagonal, con buenas balconadas de madera cubiertas por grandes aleros. La piedra que
va dentro del entramado unas veces está a la vista y en otras va encalada en blanco o en otros colores suaves, pero siempre dejando visible la madera. En algunas viviendas la piedra pequeña se sustituye por ladrillo.

     Este tipo de construcción es muy bonita y llamativa, y más cuando se encuentra de manera masiva, como veremos en lo sucesivo.

     Sequeros es un pueblo de transición en su arquitectura entre el predominio de la piedra grande y el entramado de madera. Además de sus bonitas casas, destacan también sus plazas y plazuelas, como la del ayuntamiento, el cual se compone de una pequeña lonja y una espadaña con matacán, reloj y campana.

   En un extremo del pueblo se haya una fuente con un grandísimo pilón, y al lado la ermita del Humilladero, con buen porche sostenido por columnas de piedra, junto a un bonito merendero con asientos y mesas de piedra.

     En el otro extremo se encuentra la plaza de toros, pequeñita pero arreglada, muy bonita y con un curioso palco presidencial. Cerca del coso taurino tenemos el Mirador de la Cruz, en una hermosa pradera elevada desde la que se contemplan espectaculares vistas de la sierra.


SALUDOS

EL RURAL

... / ...


Miranda del Castañar



Mirador de la Cruz (Sequeros)




domingo, 25 de junio de 2017

SALAMANCA: LAS BATUECAS 1/4

     El Parque Natural de Las Batuecas es una zona de montaña situada en el sur de la provincia de Salamanca, lindando con el norte de Cáceres, coincidente con la Sierra de la Peña de Francia, muy ondulada, con profundos barrancos excavados por arroyos que vierten al río Francia, que atraviesa todo la comarca, y cubierto de extensos bosques de haya, roble y pino, entre otras especies.

   También se encuentran aquí algunos de los pueblos más bonitos de España, con una arquitectura popular muy característica que describiremos más adelante.

     La Sierra de Francia se sitúa entre medias de las dos localidades más grandes del sur de Salamanca: Ciudad Rodrigo y Béjar. Precisamente vamos a empezar la ruta por esta última.

     Aunque situado fuera del Parque Natural, no podemos dejar de visitar Béjar, que nos ofrece un buen número de encantos, como la Plaza Mayor, donde se sitúan su bonito ayuntamiento y el imponente Palacio Ducal. Por detrás de éste, hay un tramo bien conservado de la antigua muralla.

   A las afueras, y cercanos entre sí, están la plaza de toros, de las más antiguas de España, de una rusticidad encantadora, toda ella de piedra, y la ermita de la Virgen del Castañar, patrona del pueblo, preciosa por dentro, en un bello entorno de bosque con buenas vistas del casco urbano y las sierras de alrededor.

     A solo 3 Kmts. de Béjar se encuentra Candelario, en las faldas de la Sierra de la Covatilla, un pueblo de gran belleza, formado por casas de arquitectura rústica señorial, compuestas de sillería encalada, pero dejando la piedra a la vista en puertas, ventanas, esquinas y planta baja. Los balcones tienen suelo también de piedra, a veces en forma de ménsulas, aunque también los hay de madera, y con buenos enrejados. Abunda un curioso tipo de media puerta en diagonal de madera en la entrada a las viviendas, y la dura climatología de la zona hace que se vean paredes protegidas por revestimientos de teja o madera.

     Las calles están empedradas, y por ellas discurren las regateras por las que bajan las escorrentías de la montaña. El ayuntamiento y la iglesia son buenos edificios que también se visten del mismo tipo de arquitectura, al igual que la ermita del Humilladero con su crucero, que nos encontramos a la entrada del pueblo.

     En definitiva, un casco urbano precioso, visitado por gran cantidad de turistas.


SALUDOS

EL RURAL

... / ...


Candelario



lunes, 5 de junio de 2017

El espíritu del Pandacia

La fotografía que acompaña este texto es del Pandacia. Es el equipo de fútbol en el que jugaba mi padre, allá por los años 50, cuando sus piernas no estaban aún condenadas a no poder caminar. Se llamaba así porque en él jugaban "la panda", sus amigos de la infancia, que todavía siguen siéndolo, y Cía, un grupo de conocidos que completaban hasta llegar a 11.
Jugaban la liga en una división que ahora mismo no puedo definir, tal vez una Regional, por los campos, en su mayoría de arena, que trufaban Madrid.
Mi padre, Pepe, es el primero por la derecha, de la fila superior. Bajo mi padre está mi tío Juan; también Eduardo Campos, que con su sabiduría supo guardar este tesoro de foto, Joaquín de la Torre, Manolo López Marugán, Paco Cerrada, Luis Burriel, También "Pajarito", el portero, que dicen que era muy bueno, aunque no recuerdan su nombre. Y otros, a los que no llegué a conocer.
La instantánea es conmovedora por la juventud, que apabulla, de personas que ya han muerto, o que ahora tienen más de 80 años, la fuerza del que se va a comer el mundo. Es la muestra de que hemos de aprovechar el presente porque inexorablemente el tiempo nos alcanzará.
Y también es un réquiem por el fútbol de verdad. El fútbol ya existía entonces, pero no había televisión. Los árbitros se equivocaban, los defensas entraban duro, y los sistemas incluían cinco delanteros.
Los chavales iban de campo en campo, pero los padres (y mucho menos las madres) no montaban espectáculos ni agredían a nadie. No existía tanta hipocresía, las cosas eran de verdad.
Y los equipos profesionales también eran distintos. Existían rivalidades, no odios. En Madrid, los aficionados se dividían entre el Real y el Atlético, pero no existían (o eran testimoniales) los antimadridistas; de antiatléticos no había noticia. Incluso, me cuenta mi padre, los dos equipos se ayudaban, se prestaban el estadio, o se cedían jugadores si lo necesitaban. Porque la rivalidad era eso: machacar al contrario, pero socorrerle en caso de necesidad.
Desearía que volviera ese fútbol, no la impostura que vivimos ahora, con ególatras extremos, delincuentes fiscales o gurús que necesitan estar todos los días dando la nota en los medios y redes sociales. Que hubiera señorío, de verdad, no de gangsters de guante blanco, y con más humildad; que la que dijera ser mejor afición del mundo no lo fuera insultando a los demás, y que el fútbol no estuviera secuestrado por el dinero, la ambición extradeportiva y la política.
Que los que han ganado se acordaran de los derrotados, pero no para humillarles, sino para valorar el esfuerzo; y los que han perdido, que pierdan con dignidad.
No reniego del fútbol, porque lo amo, pero el fútbol actual es como un matrimonio conflictivo: lo quieres, lo necesitas, pero ta da mala vida. Y me gustaría recuperarlo.

Y que volviera el espíritu del Pandacia.

domingo, 4 de junio de 2017



“Solía pensar que la peor cosa de la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con gente que te hace sentir solo.”

Robin Williams

jueves, 1 de junio de 2017

Metrópoli

Viajamos bajo tierra, como lombrices, apelmazados como un rebaño asustado. O en cubículos de acero y plástico que contaminan el aire, conectados por el teléfono a un mundo las más de las veces virtual y aislados del mundo real por ventanillas cerradas. Nos despertamos y nos acostamos en horarios que nuestros propios cuerpos se niegan a aceptar, despreciando la luz y la oscuridad. Comemos productos plastificados que han crecido debajo de plásticos. Nuestros conocimientos ya casi nunca provienen de la experiencia, sino que nos llegan por pantallas, y hemos perdido cualquier espíritu crítico, y se hace dogma un post fraudulento que corre por redes sin control. 
Pero somos tan civilizados que para compensar todo ese desequilibrio hemos inventado el mindfulness y los terapeutas. 
¡Bendita cerveza!

domingo, 7 de mayo de 2017

Madres

Feliz día de la madre a todas las madres. Las hay tiernas, las hay duras, las hay caseras y revoltosas. Las hay dulces y saladas. En almíbar y frescas del día. Las hay silenciosas y las hay bulliciosas. Las hay de carreras y de paseo, de campo y de carretera. Las hay nómadas y sedentarias. Pacientes e impacientes. Descafeinadas o excitantes. Con y sin. Luz de día y luz de noche. Prêt a porter y a medida. En su jugo y al natural. Como las rosquillas, listas y de Santa Clara, que tonta ninguna. Las hay de andar por casa, de cóctel, de media gala y de traje de noche. Arregladas pero nunca informales. Las hay soñadoras y que hacen soñar. Las hay de tierra, de mar y de aire. Nacionales e importadas, importantes en cualquier caso.
Las hay para todos los gustos, de todos los colores, las hay melódicas y rockeras, suaves y ásperas, las hay sargentas y las hay generales, las hay de caricias y de zapatillazo, con tacón de aguja y con deportivas. Las hay coraje y las hay Teresa de Calcuta, todo sobre mi madre y nada sobre mi madre, De acero y de terciopelo, de azúcar y de caramelo.
Las hay así y con todas las combinaciones posibles, una pizca de esto y un puñadito de aquello, y todo a la vez. Pero haberlas, hay las. Y por encima de todo son madres. La fuerza de la vida. Porque sean como sean, madre es sinónimo de amor. Seguramente el único realmente exacto.

jueves, 27 de abril de 2017

Savoy 1

Hacía mucho tiempo que no me pasaba por el Savoy. Lo cual era, por una parte, buena señal, porque significaba que había encadenado media docena de trabajos fuera de Madrid,y eso, para un huelebraguetas de medio pelo como yo, garantizaba un cierto desahogo económico al menos durante un par de meses. Entregué el último informe al último cliente, una última voluntad que uno de los herederos pretendía manipular, y pensé en tomar la penúltima. Los pies me llevaron solos. 
Fabio, el barman, me dedicó una de sus enormes sonrisas, y se fue en busca del último vaso de tubo que conservaban en el bar. Desde el fondo de la barra me saludó con la mano Víctor, hombre renacentista, madridista y madrileño, cazador de imágenes de una ciudad que debería haberse quedado en blanco y negro y ha terminado por convertirse en un grotesco esperpento de la más pobre de las falsificaciones de un Kandinsky de mercadillo. Un gesto de la cabeza e il mio caro amico il tifoso della Juve se fue a servirme ese whisky casi tan viejo como yo y casi tan irlandés como Padraig a la esquina.
Estreche la mano de Víctor e intercambiamos sendos “¿Todo bien?”, el equivalente castizo del “Ça va?” de los marselleses, y nos quedamos callados con las miradas repartidas entre los vasos y las botellas. El viejo Matt, siempre inquieto, había incorporado en mis días de ausencia un vetusto piano, negro como ala de cuervo, a la decoración de la tarima que hacía las veces de escenario. Le pregunté con los ojos al bueno de Víctor. Asintió.
- Espera.
No le iba a llevar la contraria. Esperé.
Salió desde el salón del fondo, enfundada en un vestido largo y rojo, de esos que se han dejado acuchillar un flanco para dejar ver una pierna infinita, interrumpida tan sólo por un tatuaje que parecía el anuncio de un viaje al paraíso. Se movía como si flotara, y todo se transformó desde ese momento en unos ojos azules. Se sentó al piano, y me pareció que hasta el piano intentaba besarla.
Después vino un “Summertime” inolvidable, de esos que te dejan el calor en el alma, de esos que hacen que la imaginación te lleve con ella a la habitación de un motel, en una de esas noches en que las luces de neón que se encienden y apagan ofreciendo habitaciones libres dibujan en la espalda desnuda de una mujer ángeles y demonios.
Se fue como vino, y al pasar dejó un aroma como de lluvia de otoño.
Me despedí de los muchachos, salí a la calle y encendí un cigarrillo. El maldito Savoy me había vuelto a robar la calma. Me fui camino a casa caminando con el fuego en el cuerpo.

domingo, 23 de abril de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 6/6


     Y hasta aquí, que no es poco, la visita al castillo y a Játiva. Pero vamos a continuar la ruta dirigiéndonos al cercano pueblo de Montesa, para ver su castillo, que no tiene grandes torreones, pero que llama la atención por estar asentado sobre una imponente muela rocosa, a la cual se accede por una sobria rampa de piedra que sube hasta la altura de la puerta, quedando separada de ésta por unos metros de foso que en su día se salvarían mediante un puente levadizo. Parte del perímetro exterior del castillo es un bonito parque con estupendas vistas sobre la población y las sierras de alrededor.

        Desde Montesa, y ya siempre por la autovía en sentido Madrid, enseguida salimos de la provincia de Valencia y entramos en la de Albacete, para llegar a nuestra siguiente parada: Almansa. Su monumento más representativo es el castillo, situado sobre un espolón rocoso en un cerro sobre el casco urbano. Es pequeño pero muy bien conservado, con buenos muros y torreones cilíndricos coronados por almenas trapezoidales que le dan más empaque. La Torre del Homenaje está en la parte mejor protegida, junto a un cortado que forma la roca.

         A los pies y alrededor del castillo se encuentra la zona más antigua de Almansa, un irregular conglomerado de calles y casas blanquitas, muy típicas de La Mancha, que se ajustan a la complicada orografía del terreno. Y ya por debajo de este barrio, en una zona más llana y moderna, se encuentra el ayuntamiento, con un grandísimo blasón en la portada y un precioso patio interior de dos plantas con arcos de medio punto sostenidos por columnas de buenos capiteles. Junto al ayuntamiento está la iglesia, con su portada-retablo y una altísima torre de ladrillo.

         Cogiendo de nuevo la autovía en sentido Albacete y Madrid llegaremos al precioso pueblo de Chinchilla de Monte-Aragón. Iniciamos la visita en la Plaza Mayor, conocida como Plaza de La Mancha, muy bonita. A un lado se sitúa el ayuntamiento, con una buena balconada bajo la cual hay un estrecho pasadizo "protegido por dos cañones", y en la parte alta varios blasones y coronamiento de pináculos. El lado sur presenta buenas casas rústicas y una alta torre-reloj,  y enfrente la iglesia, bajo cuya torre tiene una bonita portada con parteluz. Justo al lado se  encuentra el magnífico Palacio de Núñez Cortés que, junto con otros edificios suntuosos, nos irán acompañando en la subida hacia el castillo, bajo el que veremos un buen conjunto de casas-cueva.

       Al llegar al castillo, lo primero  que nos llama la atención es el profundísimo foso que lo rodea, solo salvado por dos pasarelas, antiguos puentes levadizos, que dan acceso a las dos puertas, una  por cada lado, bien protegidas por sobrios torreones cilíndricos blasonados, distribuidos también por muros y esquinas. 

          Y aquí, en el castillo de Chinchilla, en este cerro elevado sobre la inmensa llanura manchega, y con la ciudad de Albacete casi a nuestros pies, cerramos esta aventura. Y hablando de aventuras, mientras veo estas vistas  me acuerdo de las vividas por el Hidalgo Caballero por estas tierras, y de que estoy cerca de La Roda. Habrá que pasarse a por unos "miguelitos". Mmmm.    

Portada de la Iglesia de Chinchilla


Casa Cueva de Chinchilla


SALUDOS

EL RURAL

domingo, 16 de abril de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 5/6

        Tras dejar Anna vamos saliendo del Caroig y nos dirigimos a visitar la localidad más grande y conocida de la ruta: Játiva. Por la zona centro veremos un amplio elenco de bellos edificios religiosos y civiles. Destacan la Colegiata, de grandes dimensiones y con buenas capillas y retablos; el antiguo Hospital de Pobres, justo enfrente, con una hermosa portada plateresca; o el Palacio de Alarcón, actual sede de los juzgados. También un buen número de plazas y plazuelas, entre ellas la del Mercado, de soportales y bonita arquitectura.

        Una vez visto el centro hay que subir a ver el larguísimo castillo que ocupa casi un kilómetro de crestería de la Sierra Vernissa, a las afueras, ascensión que se puede hacer en coche o a pie. Esta última opción es muy recomendable, ya que no es un trecho muy largo, apenas kilómetro y medio, y es la mejor manera de ir descubriendo todos los encantos que se van encontrando durante la subida.

          En primer lugar, tras haber ganado ya un poco de altura, veremos la ermita de San José, muy grande, situada junto a un mirador justo encima del casco urbano. Junto a ella sale un caminillo que nos lleva en pocos metros en primer lugar a los restos de la antigua ciudad romana, cuyos detalles tenemos en un cartel explicativo, y acto seguido a la ermita de San Félix, patrón de Játiva, con un bonito porche sostenido por buenas columnas de piedra.

         Desde esta ermita parte una senda que en apenas 200 metros nos lleva hasta La Nevera, un antiguo pozo de nieve de gran diámetro y profundidad, lo cual podemos comprobar asomándonos a las verjas que se abren a su interior. Y siguiendo la misma senda llegaremos, justo debajo de la muralla, a una zona de cortados rocosos en la que hay varias cuevas y abrigos, situándose en uno de éstos un curioso santuario con la imagen de una Virgen y un altar para decir misa.

        Desde aquí tenemos que elegir entre subir hacia el castillo por sendas más complicadas, o bien volver sobre nuestros pasos hasta la ermita de San José, donde retomamos la carretera asfaltada que nos conduce, en una bonita ascensión entre bosque de distintas especies arbóreas, hasta la puerta del mismo.

          Nada más entrar encontramos la parte mejor conservada, lo cual es debido a que en la primera mitad del siglo XX el castillo fue adquirido por el empresario Gregorio Molina, que estableció su domicilio en esta zona, que ahora está habilitada como museo.

         Hacia saliente, y siempre ya dentro del recinto amurallado, subimos hacia el Castell Menor, al que accedemos por una estratégica y estrecha entrada alargada entre dos muros. Arriba hay una buena torre con un bonito ventanal de arco apuntado que hace de mirador del resto del castillo, y por dentro veremos  interesantes detalles como unas letrinas muy bien conservadas o un aljibe circular excavado  en la roca. En el extremo hay un tramo de adarve de la muralla al que se puede subir, con unas vistas magníficas de la población y el Macizo de Caroig hacia el norte, del resto de la Sierra Vernissa hacia el este, incluyendo el cercano mar Mediterráneo si el día está claro, y un bonito valle hacia el sur. Llaman la atención también las murallas que bajan hacia el casco urbano.

         Pasando de nuevo por la casa-museo, hay antiguas dependencias que ahora son aulas explicativas sobre la historia del castillo, y al lado, aprovechando la pendiente, una escalera que hace de graderío de un auditorio para actuaciones, muy bien rodeado de fuentes y jardines.

          Hacia poniente entramos en el llamado Castell Mayor, donde veremos restos de un palacio, una capilla y un aljibe grandísimo, además de poder subir a algunos tramos de muralla con sus buenas vistas. Hay también una pequeña puerta que sale a extramuros y baja hasta unos curiosos aljibes romanos, cuatro concretamente, a cuyo interior podemos acceder para ver cómo están conexionados entre sí.





SALUDOS

EL RURAL

... / ...

domingo, 9 de abril de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 4/6


      Tras pasar por las localidades de Bolbaite y Chella, llegamos a Anna, donde el protagonista principal es el agua, como iremos viendo, y donde vamos  a hacer una larga parada. En primer lugar podemos acercarnos a la Plaza de la Ermita, que está junto a la carretera, en la parte alta del pueblo, y hace de mirador sobre el mismo y su entorno de cerros salpicados de pinar.

          Bajando hacia el centro, pasamos por la iglesia, de grandes dimensiones y una torre altísima, y un poco más adelante llegamos al Palacio de los Condes de Cervellón, en el que destaca su impresionante torreón de sillería con ventanas góticas, y que alberga varios museos.

     Junto al palacio hay dos hermosas fuentes: la de Santa María, de piedra, con 3 caños y coronada por dos ángeles; y la de la Plaza de la Alameda, con una bonita cascada en escalera que vierte sobre  un antiguo lavadero.

        En la Plaza Alfredo Aleix hay otra bonita fuente decorada con azulejos pintados representando distintos motivos. Desde esta plaza parte una estrecha carretera por la que podemos dar un precioso paseo que discurre entre infinidad de huertas, y que nos lleva primero a la fuente de abajo, ubicada dentro de una pequeña cueva, después a la fuente de arriba, de varios caños y grandes piedras de sillería y, finalmente, al lugar conocido como el Gorgo del Catalán, que está a no más de 500 metros desde el inicio. 

          El Gorgo es una charca de transparentes aguas color turquesa sobre la que vierte su caudal en cascada un pequeño arroyo. Está acondicionada para el baño, con escaleras de acceso y trampolín en la parte alta de la cascada, y al lado hay una pequeña pradera con merenderos. Un lugar encantador.

         Y todavía nos queda otra joya por ver aquí: la Albufera de Anna. Desde una rotonda saliendo del pueblo, parte  una carretera que en un kilómetro nos lleva a este lugar, traslado que podemos hacer en coche o bien dando un paseo por el carril peatonal habilitado al efecto.

          Se trata de un lago rodeado de arbolado diverso, que se nutre de multitud de manantiales situados tanto en el fondo del mismo como en sus orillas, con un pequeño islote en el centro, y donde habitan varias especies de aves acuáticas. Hay un pequeño embarcadero donde se alquilan barcas para dar paseos por sus tranquilas aguas, y también se pueden recorrer sus poco más de 500 metros de perímetro por las arregladas orillas, con bancos para sentarse y barandillas de madera. Un lugar que enamora por su belleza y tranquilidad. En los alrededores hay varios chiringuitos y restaurantes.







SALUDOS

EL RURAL

... / ...

domingo, 2 de abril de 2017

VALENCIA: MACIZO DE CAROIG 3/6

         De vuelta a Millares, seguimos la carretera hacia Bicorp hasta la señalización para acceder al Yacimiento de Icnitas de Tumbuc. Se trata de una zona rocosa en la que han quedado marcadas las huellas de pisada de muchos dinosaurios, y se compone de un pequeño centro de interpretación, unas pasarelas de madera que recorren la zona con carteles explicativos y un pequeño parkin, todo ello pegado a la  carretera.

         La siguiente parada es Bicorp, donde se encuentra un centro de interpretación de arte rupestre levantino, del cual tenemos un buen ejemplo en la Cueva de la Araña, situada en este término municipal, y donde podemos concertar la visita.

          Saliendo del pueblo, junto a una rotonda y el lavadero, parte el Paseo del Albaricoquero, un hermoso camino de unos 500 metros que discurre entre frondosa vegetación junto a un arroyo, hasta llegar a un área recreativa con bancos, fuente, parque infantil y unas pequeñas piscinas naturales.

         Entre medias de las localidades de Quesa y Navarrés veremos, junto a la carretera, el parkin de Los Chorradores,  un arroyo que va encajonado durante aproximadamente un kilómetro, durante el que forma diversas cascadas y charcas de agua color turquesa. El paseo está bien arreglado con su senda, barandillas de madera en las zonas peligrosas, y bancos de madera para sentarse junto a las charcas. Hay que recordar que en esta zona los caudales de los arroyos son muy estacionales.




Bajada a los Chorradores


SALUDOS

EL RURAL

... / ...
Licencia Creative Commons
La siguiente la pago yo por Rick, Diógenes de Sinope y Albert se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.